
(Cliquez sur l'image, elle s'agrandira)
Auteure/Escritora: Tisseuse de mémoires de la Patagonie aux Balkans (récit)/ El Hilo del Medio (narrativa) Le livre de Carmen (roman)/ El Libro de Carmen (novela)/ Cuatro entraron al paraíso (narrativa)/ Le rêve et la chute (Récit)/ Piedras Blancas (novela)/ Los Cuervos de Piedras Blancas(teatro)/ Isabel, fille du vent(théâtre)/ Isabel, Hija del viento (teatro).
Que el idioma desconocido no te amedrente. Bajando por la columna de la izquierda, después de mis libros y antes de otras rúbricas, se pueden leer textos míos. Algunos están en castellano, otros en francés, otros en ambos idiomas.
N’ayez pas peur de la langue inconnue. En descendant par la colonne de gauche, après mes livres, après les critiques, et avant d'autres rubriques, il y a des textes que j'aime partager. Ils sont tantôt en français, tantôt en espagnol, tantôt dans les deux langues. Je ne sais pas faire autrement.

espaces Latinos, une belle association, ouverte sur le monde, un pont entre les sociétés et cultures d’Amérique latine et de

Marián Duran au centre (photo de Céline Ebersviller)

Ma dernière rencontre s'est passée au Centre de Recherches Latino-américaines - Archives de l'Université de Poitiers, le CRLA, que je ne connaissais pas, et où j’ai été invitée à présenter mes livres devant des chercheurs venant de nombreux pays, lors d'un colloque passionnant sur les métissages, .



De la autora María London Ril editores presenta:
El Hilo del Medio
Chile, nación patiperra, de raíces repartidas en lejanos continentes. Por la venas nos corre el bichito de explorar lo hay detrás de la Cordillera. Como muy bien apunta María London "la sangre latinoamericana no es sólo una mezcla a proporciones variables de sangre española e indígena, sino también de muchas otras que no deben olvidarse". ¿Pero qué es lo que ocurre cuando se extraña la Patria, cuando hacen falta en la cara los fríos de los vientos australes, cuándo se intenta descubrir la historia de esa suma de historias que hacen de uno lo que es? Esta es la historia de la familia de una mujer que tras el seudónimo de María London, se acerca mediante la palabra escrita a lo más profundo de sus raíces.
Antes de que una María London firmara este "El Hilo del Medio", hubo una María Isabel Chenin -es su apellido de casada- en la ciudad francesa de Grenoble, que quiso investigar la historia de su familia. María Isabel Mordójovic, su nombre de bautismo, es una chilena magallánica de raíces ruso yugoslavas que un buen día se enamoró de un matemático francés -profesión que comparte- y emigró al viejo continente, realizando la ruta inversa de sus antepasados.
Al contraer matrimonio en Francia, sus apellidos fueron reemplazados por el de su marido. Este permute contribuyó a que sus identificaciones patronímicas originales, cargadas de historia, fueran quedando en el olvido, de manera que sus hijos crecieron casi sin conocerlos.
Constatando que día a día sus raíces se esfumaban un poco más, María decidió dar una lúcida mirada hacia atrás y rehilvanar una historia gestada en el confín del mundo. La historia de sus antepasados, una cargada de misterios y magia que empezaron a develarse gracias a una búsqueda en Internet que dio como resultado no sólo un hallazgo parental, sino el inicio de una relación que abriría definitivamente la senda de su propia búsqueda de la identidad; no cualquiera identidad, la suya, la de sus padres, la de sus abuelos.
En el camino de las autobiografías, todo lo que se pueda contar es poco; en el de la búsqueda de Maribel, María Isabel, la ruta está marcada por una gran cantidad de sucesos mágicos, de encuentros cargados de una emoción profunda, que ciertamente es traspasada al lector a través de cada una de las páginas a las que, como autora primeriza, da vida.
El encuentro de Darko, Claudette, Gaviota y la cantante brasileña, son sólo algunos de los hitos; la presencia de las tías, la que le obsequia en vida y tras la muerte esos anillos que le hablan de tanta vida que no hay que olvidar, la de su madre, la voz potente del padre; tanto hilo en la madeja de su historia.
"El Hilo del Medio", no es sólo una biografía novelada, no es únicamente la búsqueda de ese sentido que requiere la autora para explicarse a sí misma, para darse a conocer a sus hijos, para comprender a sus padres y su familia toda, más diría que el hilo del medio se refiere al esternón de Maribel, sí a su esternón; a su esternón partido de arriba abajo, para que dos manos separen sus costillas y se vea todo lo que es ella en carne viva. Leer "el Hilo del Medio" es por sobre todo, leerla a ella, sus miedos, sus pasiones, sus ansias, sus deseos de pararse en la tierra con la absoluta certeza de saberse entera.
Dijimos ya que Maribel Chenin es autora primeriza, y cabe destacar que ciertamente eso le aporta doble mérito a este libro, pues no sólo resulta fascinante en cuanto a sus hallazgos, e interesante en lo que se refiere a la construcción y presentación de aquellas cosas que generan una identidad y una historia austral -del Chile austral-, sino que además, agradable y profundo en su lectura; hay aquí una buena construcción dramática, un efectivo manejo de los tiempos y una escritura simple, pulcra y bella.
María José López Pourailly
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(Après avoir mis en ligne mon texte « L’autre », l'idée m'est venue de partager cette ancienne présentation concernant un autre aspect de « l'altérité »)
– Ce que je vais te dire, n’est pas facile à expliquer. Nulle-part je ne me sens à ma place. Le fait d’être chilienne et de vivre en France m’autorise à ne pas être obligée de justifier, devant les autres, mes nostalgies, ma tristesse. Tout le monde considère ici qu’il est légitime que j’éprouve de la nostalgie. En revanche, si j’étais restée au Chili, qui pourrait comprendre mes états d’âme lorsque la mélancolie s’empare de moi ? Comprends-tu ? La mélancolie m’habitait déjà au Chili, bien avant que je ne le quitte. D’une certaine façon, j’étais déjà une étrangère avant ma naissance. Ou, tout au moins, à partir du jour où j’ai quitté Punta Arenas. Ici, je suis vraiment étrangère et cela me donne la liberté dont j’ai besoin pour être plus à l’aise. Ici, je peux être moi-même, sans que personne ne considère ma manière d’être comme anormale. C’est comme si j’étais parfaitement déracinée, alors qu’au fond, je me trouve mieux ici que nulle part ailleurs.
Une fois, des années auparavant, je l’avais ramassé dans la rue, malade à en faire peur. J’avais fait alors la seule chose que je savais avec certitude qu’il aimait de moi : je lui avais préparé un mets très délicat et le lui avais servi. Il s’était traîné jusqu’à l’assiette, avec un immense effort, je le vois encore ; et puis, à mon grand soulagement, avait fini par ingurgiter plusieurs bouchées. Je m’étais dit que si je réussissais à éveiller sa gourmandise, le désir de vivre l’emporterait ; je ne m’étais pas trompée.
Je croyais qu’il avait tout oublié de cet épisode, jusqu’à ce jour, après une longue période d’absence, où il est venu pour la dernière fois. Ce fut à cette occasion, alors que son geste ne pouvait m’obliger à aucune gratitude, notre relation désormais libre de tout lendemain, qu’il me fit le cadeau extraordinaire de s’offrir à mon regard. Ses yeux brillaient d’une étrange profondeur et exprimaient sans mots, sa propre et éblouissante vérité. Il n’attendait rien, même pas de la compassion, il était bien au-delà, l’imminence de sa mort était évidente ; ce qu’il voulait m’offrir, et je l’ai senti avec force, c’est que je sois le témoin de toute sa grandeur.
Après, il est descendu du fauteuil où je l’avais installé, et il a demandé à quitter ma maison. C’est avec des larmes aux yeux, que je l’ai vu s’éloigner dignement sur ses pattes de velours.
Je ne comprends toujours pas que sa disparition m’ait autant affectée. Ses maîtres ne l’ont jamais retrouvé.





Par bonheur, après lecture de mon message ci-dessus, Cyril Dépraz en personne, m’a adressé une nouvelle injonction :
ifficile de la quitter que d’y arriver. Quelles difficultés énormes j’ai dû surmonter pour parvenir cette fois-ci jusqu’à toi, ma belle ville natale! Le premier jour j’embrasse le pied de l’Indien de la place Muñoz Gamero. Je marche par l’avenue Colon et contemple, émue, la nuit éclairée par la lumière de décembre. Lumière qui se reflète surLa poesía se murió. El Papa ya se está pudriendo en su tumba. El amor es más fuerte dijo, y
Que ya no se puede soñar, porque los sueños de los pobres terminan siempre en pesadillas, con fusiles de generales que se llenan los bolsillos, y como ya no les cabe más, reparten los dineros en cuentas ocultas en bancos de los gringos que los apoyaron en su sucio trabajo. Que ya no se necesita generales, les salen muy caros a las multi(nacionales), y ahora ya no vale la pena, porque igual hacen lo que quieren, el mundo entero les pertenece, amén. Que el Papa quizás era bueno, pero conocí a muchos que amaban al Papa y al General y que tenían, o tienen aún, ambas fotos colgadas en los muros, de uno y otro, los dos santos chilenos de fines del XX y de principios del XXI.
Criminal resulta despertar sueños, pensar en la justicia resulta peor: los que pagan siempre son los mismos, viviendo más y más abajo, mientras los otros comen más y más arriba. Y todo tan natural! Esto no tiene nada que ver con la poesía, pero es que no sé de dónde inventarla, y no sé si la poesía es cosa buena o peligrosa, que quizás sea subversiva, que mejor se quede allí donde está, muerta para siempre.
Santiago, 15 de abril 2005
PARUTIONImaginer, oser, s’aventurer, écrire un mot, puis un autre
s’exposer, se livrer, inventer, jouer, se cacher, se dire.
Dire les autres, dire la vie, dire le monde, dire la femme
confondre réalité et désirs, dire le pays, dénoncer, crier,
rire aussi, ne pas s’en priver, ridicule parfois, et alors ?
Naissance d’un livre, fragilité, peur, joie, attente,
parution, s’en séparer.
L’histoire de cette famille qui ouvre la voie de la relève, de la descendance, attentive au regard des arrière-grands-parents, va permettre à Maria London le retour à une autre recherche viscérale, route d’espoir, pour refonder une liberté perdue. Chaque pas dans le présent est, à sa manière, un brin de ce fil premier, dont le passage d’une main à l’autre, est action parallèle à celle d’Ulysse, qui aspire à récupérer son Ithaque tandis que Pénélope tisse et défait quelque chose qui est aussi lange et linceul. Et un espace où se rejoignent les lignes des descendances. Le fils est toujours, et dans ce cas encore, le père qui revient.
D’allées et venues sont faites toutes les vies. Le regard des autres opère en même temps avec ceux de la dernière génération. Il n’y a pas de bout de fil en l’air. Tout acte est, dans les familles, un processus de fondation constant et rénové. Et au cours du texte, de façon directe, nous pouvons passer de la famille au pays physique et métaphysique. Les vents, les navigations – qui sont des formes de retour – nous obligent à ne pas négliger nos souvenirs. Pour cette raison, remercions la merveille de ce monde du premier jour de