Français? ¿Español?

Que el idioma desconocido no te amedrente. Bajando por la columna de la izquierda, después de mis libros y antes de otras rúbricas, se pueden leer textos míos. Algunos están en castellano, otros en francés, otros en ambos idiomas.

N’ayez pas peur de la langue inconnue. En descendant par la colonne de gauche, après mes livres, après les critiques, et avant d'autres rubriques, il y a des textes que j'aime partager. Ils sont tantôt en français, tantôt en espagnol, tantôt dans les deux langues. Je ne sais pas faire autrement.

vendredi 10 novembre 2017

Poème "S'exiler"



                                        à Chinita et à tous les exilés   

S'exiler    

Lutter militer espérer
Rêver construire bâtir
Croire

Échouer perdre appréhender
Ne pas comprendre
Craindre

Fuir partir souffrir
Laisser quitter abandonner
Se réfugier s'éloigner
Tout perdre

Regretter lamenter déplorer
Galérer peiner s'appauvrir
Survivre

Apprendre s'adapter recommencer
Enfanter cuisiner travailler
Remémorer célébrer expliquer
Ne rien oublier

Aimer réunir réfléchir
Lutter militer espérer
Vieillir

Retourner

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Ce poème, écrit en 2002, sera dit le 14 novembre  lors de l'Ouverture du Festival Migrant'scène  de la CIMADE à la Mairie de Grenoble.

CONVERSATION AVEC MARÍA LONDON, Espaces Latinos 293, Septembre-Novembre 2017

La traducción de esta entrevista se puede leer en el sitio de  Letras de Chile,
y de manera parcial,  en el sitio de la Sociedad de Escritores de Chile.

Cet article, qui correspond à des échanges avec Marián Semilla-Durán à propos de Piedras Blancas, peut être lu dans les pages 11 à 14 du numéro 293 de la revue Espaces Latinos  de septembre-novembre 2017.
Marián Semilla-Durán commence l'article par le texte suivante:
"Piedras Blancas est, selon la dénomination classique qui apparaît sur la couverture, un roman (novela), c'est-à-dire, une œuvre de fiction. Oui. Mais nous voudrions dire que Piedras Blancas est beaucoup plus que cela : c’est un défi radical, un pari insensé, un coup en pleine poitrine. María London fait résonner dans ce titre (Pierres blanches) le nom d’un lieu réel, Tejas verdes (Tuiles vertes), l’un des nombreux centres de torture qui fonctionnèrent pendant  la dictature (1973-1990) d’Augusto Pinochet. Le témoignage d’un prisonnier survivant, l’écrivain et poète Hernán Valdés, décrit de l’intérieur cet enfer dans l’un des textes le plus bouleversants de la littérature chilienne contemporaine : Tejas Verdes. Diario de un campo de concentración en Chile.

María London n’est pas un témoin direct. Son corps n’a pas été torturé mais elle a souffert, comme tant d’autres Chiliens, dans sa conscience et son identité, cette tragédie nationale. Elle abordait déjà le sujet dans son premier roman : Le livre de Carmen ; elle y revient avec un texte étrange et sans concessions, où des narrateurs  multiples  sondent les profondeurs du mal,  en adoptant souvent le  regard  des tortionnaires, dans une tentative obstinée de dévoiler leurs motivations, de rendre intelligible  ce qui est, pour la plupart d’entre nous, impensable. Ce n’est pas la première  fois qu’un écrivain choisit cette perspective, avec plus ou moins de bonheur. Cela a été fait dans la littérature se référant à la Seconde Guerre mondiale (Jonathan Littell,  Les Bienveillantes), et aussi dans certains textes de la littérature argentine (Luis Gusmán, Villa) mais c’est la première fois qu’on explore ce territoire dans la littérature chilienne. Et María London le fait d’une manière particulière, presque expérimentale, en combinant des perspectives diverses, des personnes narratives, des voix appartenant aussi bien aux victimes qu’aux tortionnaires, qui donnent lieu à une construction polyphonique et multiforme   l’écriture, à partir  de faits réels, construit des histoires, fictionnalise des témoignages, convoque des pensées, des paroles, des mémoires, dans le but de dresser une sorte de répertoire de l’horreur et de la manipulation. Parce ce qu’il ne s’agit pas seulement de reconstruire un pan d’histoire, mais aussi et surtout d’exposer les canismes cachés qui la rendent possible, les constructions discursives qui justifient l’injustifiable, les pouvoirs factuels qui sont derrière les pouvoirs visibles. D’établir, en somme, les vraies responsabilités...."

dimanche 7 mai 2017

En la SECH "Piedras Blancas: Una mirada a la tortura desde la otra vereda"

http://www.sech.cl/piedras-blancas-una-mirada-a-la-tortura-desde-la-otra-vereda/

Esta semana se realizó el lanzamiento del libro “Piedras Blancas”, la última obra de la escritora chilena radicada en Francia, María London. Con un tema sobre la historia reciente de nuestro país que evidencia lo más noble y deplorable de nuestra especie.
Abril, 2017.- Cuando en 1965 Truman Capote describió el horror vivido en un pequeño pueblo de Kansas, la literatura cambió. El enfoque de “A Sangre Fría”, que estaba centrado no solo en las víctimas, sino también en los victimarios, ofreció otra cara de la moneda. No es un ejercicio simple entrar en la piel de aquellos que usualmente ejercen el poder de mala manera, pero para María London, autora de “Piedras Blancas” (editorial Forja), el desafío de desentrañar estas historias y evidenciarlas era motivación suficiente.
¿Qué tipo de persona era un torturador antes de convertirse en uno? ¿Qué se rompe en una persona para cruzar el umbral y sumergirse de lleno en aguas turbias? Esas fueron algunas de las respuestas que la autora de este, su cuarto libro, intentó responder durante el lanzamiento de “Piedras Blancas” en la Sociedad de Escritores de Chile (SECH).
“Creo que el libro tiene un punto de vista que no estaba escrito y a mí, en lo personal, me habría gustado haberlo leído en alguna parte, así que asumí el desafío de mostrar esta cara del victimario que no estaba en ninguna parte”, explicó María Isabel Mordojovich, nombre real de la escritora, quien además agregó que la importancia de indagar en la vida previa y el camino recorrido por aquellos que finalmente ejercieron un rol tan duro en tiempos de dictadura, permite a la vez humanizarlos.
En la ocasión, London estuvo acompañada de María Eugenia Lorenzini, directora de la editorial Forja, quien también destacó la importancia de abordar un tema del que, a su juicio, se ha escrito muy poco. “A nosotros como editorial nos interesa que estos hechos se conozcan, porque hay más matices y María aporta con otra mirada. Acá hay una generación de la que se no se habla, una que soñaba con ideales de igualdad o de dignidad y que a nosotros nos parece importante rescatar para la memoria”, dijo Lorenzini.
El lanzamiento contó con la presencia de una concurrencia muy activa, además de representantes de la Fundación por la Memoria, generándose un diálogo reflexivo con respecto a aquellos crudos tiempos vividos en nuestro país hace ya más de 40 años. Una novela que seguramente marcará un hito más en la reconstrucción de nuestra memoria país, pero desde un rincón diferente, lo que ciertamente le otorga un valor agregado.

mardi 21 mars 2017

mardi 20 décembre 2016

Lanzamiento de la novela Piedras Blancas



En la  Librería del GAM, Santiago, 17 de noviembre 2016


Texto de presentación del juez Juan Guzmán (leído por Pedro Sánchez).


Texto de presentación de Vivian Lavín, conductora del programa de literatura y cultura "Vuelan las Plumas" de Radio Universidad de Chile.


Buenas tardes,
Quisiera agradecer a todos los que ayudaron para que el libro Piedras Blancas exista y para que este lanzamiento sea posible.
Quisiera agradecer en particular a mi esposo por su paciencia y apoyo permanentes; a Jorge Magasich, historiador y autor de “Los que dijeron “No”, historia del movimiento de los marinos antigolpistas de 1973”, por su interés, sus valiosos consejos y su prólogo; a mi cómplice de escrituras, Mario Labrín, por haberme incentivado a publicar cuando leyó el manuscrito en agosto pasado (no estaba decidida a hacerlo).
A mi editora María Eugenia Lorenzini, por su gentileza y profesionalismo, por haberme escrito el 5 de septiembre que quería editar mi libro, “aprovechando mi viaje”, y a todos sus colaboradores de editorial Forja, por el esfuerzo enorme de sacar el libro en tan poco tiempo. 
A Mélanie Sustersic por el dibujo de la portada. A Mauricio Hasbún, por haberme prodigado algunos consejos sobre la manera de proceder en Chile para un escritor.
Agradezco al juez Juan Guzmán, por ser quien es, por ser como es, por haberme hecho el inmenso honor de brindarme su amistad. Además de haber aceptado presentar el libro, me puso en contacto con los editores Berta Concha y Pedro Sánchez de Liberalia, a quienes también agradezco. Berta me ofreció generosamente su apoyo para este libro, “en lo que sea”; le pidió a la maravillosa Vivian Lavín, conductora del programa de literatura y cultura "Vuelan las Plumas" de Radio Universidad de Chile, que sea la segunda presentadora. Agradezco a Vivian Lavín por haber aceptado. Gracias a Berta Concha y a Pedro Sánchez hoy estamos en la librería del GAM. Agradezco a Pedro Sánchez por haber prestado su voz para leer el texto de presentación del juez Guzmán.
Agradezco a Patricio Lanfranco por su entusiasmo y su fuerte apoyo.
Agradezco a Ana Becerra, presidenta de la Fundación por la Memoria de San Antonio, por su interés. Ojalá este libro ayude en su lucha por preservar los lugares de memoria asociados al Tejas Verdes.
Agradezco a todos los presentes por el esfuerzo de haber venido. En fin, agradezco a los que están conmigo y que no pudieron venir


Les voy a hablar de lo que me motivó a escribir Piedras Blancas.
La magnitud y gravedad de los crímenes de lesa humanidad perpetrados por las dictaduras de los años 70 en América Latina, y en particular en Chile, me hacen sentir un horror comparable al que me habita desde la adolescencia por los crímenes de los nazis.
Estos últimos años me tocó vivir dos historias extraordinarias en relación a lo anterior.
La primera, fue que alguien, en casa de Mario Labrín, acá presente, ponga en mis manos un testimonio mayor e inédito del holocausto, testimonio de una fuerza pasmosa de uno de los pocos sobrevivientes de la revuelta de Treblinka, y me pida ayuda para buscarle un editor, lo que hice consciente de la misión excepcional que era la mía. La segunda historia extraordinaria que me tocó vivir fue todo lo que sucedió después de haber tenido la iniciativa de traducir, subtitular y hacer conocer en Francia el documental El Juez y el General de Patricio Lanfranco y Elizabeth Farnsworth.
Buscando reseñas del “El último judío” de Chil Rajchman, libro que fue publicado en Francia en el año 2009, y luego en todos los idiomas más conocidos, descubrí un artículo sobre la tortura de la filósofa francesa Catherine Perret, a quien le escribí y con quien comenzamos a intercambiar. Su artículo se llamaba “Sauver sa peau“ (salvar el pellejo). Le comenté ciertas reflexiones de Gabriel Salazar sobre una manera de resistir a la tortura que ella no mencionaba en su artículo. Lamenté no poder compartir con ella, no entiende el español, el libro Una Mujer en Villa Grimaldi de Nubia Becker, creo que no hay testimonios literarios mayores de víctimas del holocausto escritos por mujeres.
El 12 de septiembre del año 2013, día de la proyección en la Maison de l’Amérique Latine en Paris, del documental El Juez y el General, en presencia del juez Juan Guzmán, Catherine Perret me llevó de regalo su libro La enseñanza de la tortura, que acababa de ser publicado. Allí ella analiza lo que está en juego durante la tortura para los victimarios.
Cuando leí El despertar de los Cuervos de Javier Rebolledo, en el año 2014, todo confluyó: Tejas Verdes era el lugar de la Enseñanza de la Tortura de Catherine Perret, la escuela de la tortura, con sus instructores y sus “alumnos”. La idea de escribir en torno al punto de vista de los victimarios se impuso con fuerza. Una cosa es querer escribir sobre un tema, otra es hacerlo, y les confieso que  por muchas razones que no voy a detallar, fue muy difícil.
Para no caer en la trampa de identificarme con estos siniestros personajes, decidí limitarme a buscar el momento inicial, allí donde todo empieza para el país pero también para los individuos y centrar el relato entre el 10 de septiembre y mediados de octubre de 1973. Traté de escribir sobre el instante en el que se atraviesa el umbral de la trasgresión.
Escribí Piedras Blancas tratando de responder a ciertas preguntas, o por lo menos de formularlas:
¿Hasta qué punto la actitud de ciertos civiles sirvió como justificación para que los golpistas se sintieran mandatados a hacer todo lo que hicieron? ¿Cómo fue que algunos hombres decidieron instaurar la tortura en Chile como método para alcanzar sus objetivos? ¿Cómo lograron imponerla durante largos años en nuestro país? Conocer las respuestas podría ayudar a evitar que esto se repita.
Otras preguntas
¿Cómo fueron capaces de ir tan lejos en el horror? (antes de ejecutar ciertas torturas, alguien las imaginó, se atrevió a proponerlas a otros, se tuvieron que poner de acuerdo entre ellos, prepararlas…)
¿Cómo se veían o se ven los victimarios a sí mismos?,  ¿qué sabían de ellos sus familias?
¿Cómo reaccionaban los jóvenes oficiales a quienes les enseñaban a torturar?, ¿tenían la opción de rechazar?, ¿qué pasó con ellos después?
Espero que mi libro logre suscitar estas y otras interrogaciones en los lectores.
La memoria, la verdad y la justicia son esenciales, muchos de los acá presentes, luchan por ellas, pero también es necesario entender los mecanismos que conducen a seres humanos, en Chile y en muchos lugares, a transgredir los valores tácitos que fundan la humanidad.
Muchas gracias