Français? ¿Español?

Que el idioma desconocido no te amedrente. Bajando por la columna de la izquierda, después de mis libros y antes de otras rúbricas, se pueden leer textos míos. Algunos están en castellano, otros en francés, otros en ambos idiomas.

N’ayez pas peur de la langue inconnue. En descendant par la colonne de gauche, après mes livres, après les critiques, et avant d'autres rubriques, il y a des textes que j'aime partager. Ils sont tantôt en français, tantôt en espagnol, tantôt dans les deux langues. Je ne sais pas faire autrement.

mardi 21 mars 2017

mardi 20 décembre 2016

Lanzamiento de la novela Piedras Blancas



En la  Librería del GAM, Santiago, 17 de noviembre 2016


Texto de presentación del juez Juan Guzmán (leído por Pedro Sánchez).


Texto de presentación de Vivian Lavín, conductora del programa de literatura y cultura "Vuelan las Plumas" de Radio Universidad de Chile.


Buenas tardes,
Quisiera agradecer a todos los que ayudaron para que el libro Piedras Blancas exista y para que este lanzamiento sea posible.
Quisiera agradecer en particular a mi esposo por su paciencia y apoyo permanentes; a Jorge Magasich, historiador y autor de “Los que dijeron “No”, historia del movimiento de los marinos antigolpistas de 1973”, por su interés, sus valiosos consejos y su prólogo; a mi cómplice de escrituras, Mario Labrín, por haberme incentivado a publicar cuando leyó el manuscrito en agosto pasado (no estaba decidida a hacerlo).
A mi editora María Eugenia Lorenzini, por su gentileza y profesionalismo, por haberme escrito el 5 de septiembre que quería editar mi libro, “aprovechando mi viaje”, y a todos sus colaboradores de editorial Forja, por el esfuerzo enorme de sacar el libro en tan poco tiempo. 
A Mélanie Sustersic por el dibujo de la portada. A Mauricio Hasbún, por haberme prodigado algunos consejos sobre la manera de proceder en Chile para un escritor.
Agradezco al juez Juan Guzmán, por ser quien es, por ser como es, por haberme hecho el inmenso honor de brindarme su amistad. Además de haber aceptado presentar el libro, me puso en contacto con los editores Berta Concha y Pedro Sánchez de Liberalia, a quienes también agradezco. Berta me ofreció generosamente su apoyo para este libro, “en lo que sea”; le pidió a la maravillosa Vivian Lavín, conductora del programa de literatura y cultura "Vuelan las Plumas" de Radio Universidad de Chile, que sea la segunda presentadora. Agradezco a Vivian Lavín por haber aceptado. Gracias a Berta Concha y a Pedro Sánchez hoy estamos en la librería del GAM. Agradezco a Pedro Sánchez por haber prestado su voz para leer el texto de presentación del juez Guzmán.
Agradezco a Patricio Lanfranco por su entusiasmo y su fuerte apoyo.
Agradezco a Ana Becerra, presidenta de la Fundación por la Memoria de San Antonio, por su interés. Ojalá este libro ayude en su lucha por preservar los lugares de memoria asociados al Tejas Verdes.
Agradezco a todos los presentes por el esfuerzo de haber venido. En fin, agradezco a los que están conmigo y que no pudieron venir


Les voy a hablar de lo que me motivó a escribir Piedras Blancas.
La magnitud y gravedad de los crímenes de lesa humanidad perpetrados por las dictaduras de los años 70 en América Latina, y en particular en Chile, me hacen sentir un horror comparable al que me habita desde la adolescencia por los crímenes de los nazis.
Estos últimos años me tocó vivir dos historias extraordinarias en relación a lo anterior.
La primera, fue que alguien, en casa de Mario Labrín, acá presente, ponga en mis manos un testimonio mayor e inédito del holocausto, testimonio de una fuerza pasmosa de uno de los pocos sobrevivientes de la revuelta de Treblinka, y me pida ayuda para buscarle un editor, lo que hice consciente de la misión excepcional que era la mía. La segunda historia extraordinaria que me tocó vivir fue todo lo que sucedió después de haber tenido la iniciativa de traducir, subtitular y hacer conocer en Francia el documental El Juez y el General de Patricio Lanfranco y Elizabeth Farnsworth.
Buscando reseñas del “El último judío” de Chil Rajchman, libro que fue publicado en Francia en el año 2009, y luego en todos los idiomas más conocidos, descubrí un artículo sobre la tortura de la filósofa francesa Catherine Perret, a quien le escribí y con quien comenzamos a intercambiar. Su artículo se llamaba “Sauver sa peau“ (salvar el pellejo). Le comenté ciertas reflexiones de Gabriel Salazar sobre una manera de resistir a la tortura que ella no mencionaba en su artículo. Lamenté no poder compartir con ella, no entiende el español, el libro Una Mujer en Villa Grimaldi de Nubia Becker, creo que no hay testimonios literarios mayores de víctimas del holocausto escritos por mujeres.
El 12 de septiembre del año 2013, día de la proyección en la Maison de l’Amérique Latine en Paris, del documental El Juez y el General, en presencia del juez Juan Guzmán, Catherine Perret me llevó de regalo su libro La enseñanza de la tortura, que acababa de ser publicado. Allí ella analiza lo que está en juego durante la tortura para los victimarios.
Cuando leí El despertar de los Cuervos de Javier Rebolledo, en el año 2014, todo confluyó: Tejas Verdes era el lugar de la Enseñanza de la Tortura de Catherine Perret, la escuela de la tortura, con sus instructores y sus “alumnos”. La idea de escribir en torno al punto de vista de los victimarios se impuso con fuerza. Una cosa es querer escribir sobre un tema, otra es hacerlo, y les confieso que  por muchas razones que no voy a detallar, fue muy difícil.
Para no caer en la trampa de identificarme con estos siniestros personajes, decidí limitarme a buscar el momento inicial, allí donde todo empieza para el país pero también para los individuos y centrar el relato entre el 10 de septiembre y mediados de octubre de 1973. Traté de escribir sobre el instante en el que se atraviesa el umbral de la trasgresión.
Escribí Piedras Blancas tratando de responder a ciertas preguntas, o por lo menos de formularlas:
¿Hasta qué punto la actitud de ciertos civiles sirvió como justificación para que los golpistas se sintieran mandatados a hacer todo lo que hicieron? ¿Cómo fue que algunos hombres decidieron instaurar la tortura en Chile como método para alcanzar sus objetivos? ¿Cómo lograron imponerla durante largos años en nuestro país? Conocer las respuestas podría ayudar a evitar que esto se repita.
Otras preguntas
¿Cómo fueron capaces de ir tan lejos en el horror? (antes de ejecutar ciertas torturas, alguien las imaginó, se atrevió a proponerlas a otros, se tuvieron que poner de acuerdo entre ellos, prepararlas…)
¿Cómo se veían o se ven los victimarios a sí mismos?,  ¿qué sabían de ellos sus familias?
¿Cómo reaccionaban los jóvenes oficiales a quienes les enseñaban a torturar?, ¿tenían la opción de rechazar?, ¿qué pasó con ellos después?
Espero que mi libro logre suscitar estas y otras interrogaciones en los lectores.
La memoria, la verdad y la justicia son esenciales, muchos de los acá presentes, luchan por ellas, pero también es necesario entender los mecanismos que conducen a seres humanos, en Chile y en muchos lugares, a transgredir los valores tácitos que fundan la humanidad.
Muchas gracias

lundi 24 juin 2013

A la Maison de la Recherche en Sciences Humaines / Université de Paris-Sorbonne















Coloquio Internacional:
“América Latina: Construcción, deconstrucción y perspectivas del género (femenino/masculino)"
10h30-11h30: Mesa redonda
Presidencia:  Milena Cáceres, Directora del Instituto Peruano de Promoción de la Cultura (INPECA):


El género en la ficción de autoras latinoamericanas,
con la participación de las escritoras: Leyla Bartet (Perú),  Maria LONDON (Maribel Chenin) (Chile), Luisa Futoransky (Argentina), Anabella GIRACCA (Guatemala).

 
Sobre la construcción de los personajes femeninos de “El libro de Carmen”

La novela “El libro de Carmen” es el relato de los sueños destrozados de una mujer que desea amar en un país donde el machismo ancestral se manifiesta en los excesos de una dictadura aterradora. Es un libro sobre la condición femenina, que hace un paralelo entre una mujer humillada y un país humillado. El país no nombrado es Chile y la dictadura, tampoco nombrada: la de Pinochet.

El relato, en forma circular, escrito como un thriller, comienza cuando a una escritora, de paso en su país, le piden que escriba sobre el hombre que treinta años atrás arruinara su vida.

En el libro encontramos a Carmen y a varios personajes femeninos secundarios. Estos últimos, inclusive Gabriela, que ocupa un lugar importante en la novela, son todos estereotipos:

Gabriela, escritora, al igual que Carmen, representa a la mujer con los pies en la tierra, conectada a la realidad, militante de los derechos humanos. Es la que defiende todas las causas nobles, y en particular, las de las mujeres. Ella es la amiga con la que se puede contar, la que sabe escuchar, la mujer refugio. Gabriela representa también la memoria: está al tanto de los crímenes de la dictadura y del precio particular que pagan las mujeres en el caso de ser torturadas.

Blanca, la mujer de Alan, representa a la esposa ideal para muchos hombres: buena madre, buena dueña de casa, refinada, discreta, invisible como persona y el mejor signo exterior de éxito y “de ser un hombre bien” para el marido, que, en este caso - nadie lo sabe - es el malo de la historia.

La madre de Carmen representa a la mujer que adhiere a los valores de la sociedad machista, valores que contribuye a perpetuar tanto o más que la mayoría de los hombres.

La abuela de Carmen es la abuela mítica, que representa la sabiduría femenina transmitida de generación en generación, y en este libro, a través del conocimiento simbólico del poder curativo de las plantas.

Carmen es el único personaje femenino que podemos considerar “construido”.

Carmen tiene múltiples facetas: es a la vez la narradora distante y la protagonista de una ficción que ella escribe, inspirada en su propia vida. Carmen es la joven ingenua e idealista de esta ficción, la presa fácil de los personajes cada vez más siniestros que va encontrando en su camino, y también es, la que años después, desencantada y aguerrida, practica el amor libre y gana su vida contribuyendo, indirectamente, al modelo de sociedad que aborrece, escribiendo novelitas rosa que se venden, por supuesto, como pan caliente. Las dos voces de Carmen, la de narradora y la del personaje de su ficción, se van cruzando, en un diálogo polémico entre ellas, y van alternando amor, humor, dolor, incomprensión, rabia y auto irrisión, para contarnos lo difícil que es ser mujer en ciertas sociedades y para reírse de la ingenuidad de aquéllas que aún se creen el cuento.

Un aspecto importante del personaje de Carmen es cuando la descubrimos en su juventud, tratando de existir con todas las contradicciones imaginables entre los anhelos inducidos por una educación aseptizada y sus deseos de vivir de verdad, con cuerpo y alma. Evidentemente, la sexualidad está en el centro de la cuestión. El episodio del doctor, que ocurre en el libro, que en vez de responder al pedido de un anticonceptivo prefiere darle un discurso moral sobre la virginidad, es crucial y sintomático de la sociedad en la que vive, es el punto de partida del drama de Carmen. El hecho que la joven Carmen se acobarde y no insista ante el doctor, también es sintomático y caracteriza a la joven Carmen.

Evidentemente, la violencia que sufren las mujeres, en una sociedad donde reina el orden patricarcal, es de la misma naturaleza que la que sufre el pueblo cuando surge una dictadura, como la que figura en el trasfondo de la novela. Detrás de cada una de estas violencias hay una ideología de negación, sumisión y despojo, que pretende acallar las voces que la denuncian, tratando de hacer aparecer a las víctimas como si fuesen culpables de ser lo que son y de desear lo que es legítimo desear.

Las voces de Carmen, de Gabriela y de todos los personajes liberadores se unen, al final de la novela, en una vibrante invitación a denunciar sin reserva todas las violencias y a rechazar, con fuerza y dignidad, el sentimiento de humillación resultante de vejaciones, porque este sentimiento es un instrumento cultural, hace parte de la ideología que lo provoca, invita al silencio y el silencio le hace el juego a la impunidad.

mardi 7 août 2012

samedi 5 mai 2012

Invitée au Colloque Écritures en Migration(s) le 11 et 12 mai

Histoires d’écrits, histoires d’exils
14h30- 15h30 Amphi X : Table ronde 2
Écritures et publications : effets de la publication sur l’écriture
modératrice : Delphine Leroy
avec : Milagros Palma , Maria London et Leyla Bartet









dimanche 15 janvier 2012

VOYAGEUSE DU SACRÉ

Le Monde des religions n° 51 (janvier-février 2012) est consacré en grande partie au thème « cerveau et spiritualité ». Ce sujet est au cœur de mon troisième livre, paru au Chili sous le titre Cuatro entraron al paraiso et qui doit paraître bientôt en France, chez l'Harmattan, sous le titre Le rêve et la chute.

Mon récit est celui d’une expérience du sacré, d’un rêve extraordinaire, grand rêve, ou rêve archétypique, que j’ai eu à l’âge de vingt ans et qui a bouleversé mon existence. À la fin de ce rêve, j’ai éprouvé de la culpabilité sans comprendre – jusqu’à maintenant – que cette culpabilité que j’ai cru mienne, privée, que cette souffrance qui m’a coupée du sacré était aussi une souffrance archétypique : celle de la condition humaine.

Dans ce n° 51 du Monde des religions, il y a plusieurs articles autour des expériences mystiques et des états de conscience modifiée. Dans l’article de Jennifer Schwarz, «Témoignage d’un voyageur du sacré » (autour du livre de Tom Verdier Lucie est dans le ciel), il est dit : « Les représentants de diverses traditions mystiques évoquent, chacun avec leurs mots, cette clarté parfaite, ce même chemin très ardu, ces mêmes bouffées d’angoisse, cette étreinte du vide, cette nuit de l’esprit, lors de laquelle le plus gros travail consiste à faire taire le cerveau spéculatif, les pensées de l’ego qui empêchent d’être au contact direct de l’expérience. »

Ma culpabilité a surgi justement de ne pas avoir su réduire au silence le cerveau spéculatif : « C’est alors que dans ma tête, je commets l’irréparable, l’impardonnable. Je devance la réalité de mon rêve éveillé par une idée préconçue. »

Dans l’article « Les recherches sur les états mystiques », l’auteur se réfère aux zones actives du cerveau lors des expériences mystiques. À un moment de mon récit je dis : « Par ailleurs, cet état d’attention transforme quelque chose en moi. J’ai l’impression constante que la peau de mon front est plus lisse, plus tendue, c’est comme si ce Travail produisait des transformations physiologiques dans mon corps, surtout sur mon visage. »

Dans mon livre, il est question aussi du mouvement sectaire auquel j’adhérais à l’époque de cette expérience. Mon rêve est venu en pratiquant des techniques sur l’apprentissage de l’éveil enseignées dans le cadre de ce mouvement ; mouvement que j’ai quitté il y a presque quarante ans. Certains lecteurs ne retiendront de mon récit que le mot secte. Tant pis pour eux.


vendredi 1 juillet 2011

Quatre écrivaines. Quatre livres en 2011. Fait Noir de Marie Nau.

Quatre écrivaines, quatre livres mis au monde en 2011. Quel bonheur!

Je connais leurs mots, elles connaissent les miens. Une de ces écrivaines est Marie Borin, peu connue à tort: tous ses livres, dont mon préféré est Félicité, méritent d’être lus ; elle rencontre le succès en 2011 avec la biographie de Rosa Bonheur. La deuxième est Marie Nau, qui publie en 2011 avec La Cheminante son premier roman, Fait Noir. La troisième, L., je n’ose pas la nommer... Son dernier livre, un roman extraordinaire, va paraître en septembre; s’il ne gagne pas un grand prix, ce que j’ai tout faux. Le quatrième livre, qui sera publié aussi en 2011, mais au Chili, est de moi...


Fait Noir de Marie Nau (commentaire)

Au-delà de l’histoire, et de sa noirceur récurrente il y a le regard pénétrant et sans concessions de l’auteur. Il y a la révolte, mais aussi, l’amour au présent, l’amitié, la solidarité exemplaire.

Le tout est porté par une écriture forte, extrêmement belle par moments, d’une beauté qui fait presque mal. Un rythme étrange et beau, comme celui du « Je » de ce jeune immigré clandestin, jeune noir ébène, sans papiers, sans identité, sans liens, ni ici ni là-bas, qui fait de Fait Noir un roman écrit à une première personne très singulière. Il aime les mots, la langue, la lecture. Ses personnages et ses lieux Elle, le Vieux Monsieur, Il, là-bas, ici, n’étant pas nommés, deviennent aussi, puisque sans identité eux non plus, universels.

La question de l’identité est posée dans le sens réel, de notre société déshumanisée, mais plus encore dans le sens métaphysique de ce qui signifie avoir un nom. Liberté et richesse de n’avoir aucun attachement, aucune histoire connue, liberté totale, mais paradoxalement perdue en découvrant l’amour. Rien ne va de soi chez Marie Nau. Le malheur de la qualité d’immigré clandestin sans papiers est bousculé et surpassé par d’autres drames. En même temps, la force vitale du protagoniste, celle qui lui a permis de franchir tous les obstacles passés, reste, comme l’espoir, intacte. Et l’amitié et l’amour ne sont jamais loin pour pallier le pire. Les notions de bonheur ou malheur sont questionnées de manière inattendue. Ce livre est loin des clichés. Il interroge non seulement la société, mais le sens même de notre humanité.

Grenoble, 26 juin 2011. Maria London

lundi 21 mars 2011

El otro: reflexión sobre la alteridad.

Vino a hacerme un regalo. Quizás el más bello que he tenido en la vida. Nuestras relaciones habían sido hasta ese día como todas las relaciones, una serie de intercambios teñidos de ambos lados, seamos realistas, de cierto interés. Venía a visitarme, alegrando mi soledad, y yo lo invitaba a comer, halagando su finísimo paladar. Me lo agradecía afectuosamente, y yo me enorgullecía de haber sabido procurarle un real placer. Disfrutábamos también, no hay razón de ocultarlo, de agradables momentos de tierna intimidad. Pero a menudo pasaba ante mi casa sin concederme ni siquiera una mísera mirada; y a mí me sucedía olvidar por completo que él existía. Era orgulloso y su confianza no era fácil de obtener. No puedo decir que lo conocía de verdad. Se conoce difícilmente al otro y, paradójicamente, aún menos a quienes frecuentamos con frecuencia. Habría que desaparecer ante nosotros mismos para no perturbar la percepción de la realidad del otro con el espejo deformador de nuestra propia y estorbadora sustancia. O por lo menos, ante la imposibilidad de desaparecer, habría que lograr liberarse del yugo de nuestros deseos y expectativas, también de nuestros miedos, así como de todo lo que condiciona la relación. Faltaría aún, o sobre todo, que el otro acepte mostrarse ante nosotros tal cual es. Esto ocurre raramente.

Una vez, años atrás, lo traje a mi casa después de haberlo cruzado en la calle tan a mal traer que asustaba verlo. Hice entonces lo único que sabía con certeza que él apreciaba de mí: le preparé un guiso de los más exquisitos y se lo serví. Se acercó al plato haciendo un esfuerzo inmenso, me parece verlo aún, y a pesar de lo mal que se encontraba, ingirió varios bocados, lo que logró calmar mi inquietud. Estaba segura de que si lograba despertar su apetito su deseo de vivir triunfaría; y los hechos me dieron razón.

Creí que había olvidado por completo este episodio hasta ese día, después de una larga ausencia, en que vino por última vez. Fue en esa oportunidad, cuando su gesto no podía obligarme a ninguna gratitud, nuestra relación libre ya de todo mañana, que me hizo el regalo extraordinario de ofrecerse a mi mirada. Sus ojos brillaban con una profundidad extraña y expresaban sin palabras su propia y deslumbrante realidad. No esperaba nada, ni siquiera compasión, estaba mucho más allá, la inminencia de su muerte era evidente; lo que quiso ofrecerme, y lo sentí con fuerza, fue que yo goce del inmenso privilegio de admirar toda su grandeza.

Después, bajó del sillón, donde lo había instalado, y me pidió que lo dejara partir. Con los ojos empañados por las lágrimas le abrí la puerta. Se fue sin un ruido, dignamente, al ritmo de su suave andar felino.

Sigo sin entender que su desaparición me haya afectado tanto. Sus amos nunca dieron con su paradero.

23 de julio 2007